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HAMPABULLA
Cruzaba el eje donde la puerta había quejado que cerraba.
Pasa entre los días quien cree que vuelve de parecer eterno o resulta muchacho atado a un deseo al desear elemental que lo mantiene en la verdad.
Desatado hasta que se cansa del alivio de creer.
Tarde, allá cuando el cuerpo acata al ceso sombras de manos son penurias que HAMPABULLAN, burlan por sentir el poder recuerdo.
Vibra en la palangana un rezo de vinagre raspado de los ojos. El tipo se afeita ¿es buscarse la cara? Otro se apoya en la pared ¿Es esa su plegaria de arcilla?
La razón es un pasado que no llega no deja de perorar de noche la recuerden natural y aislada del manso descuido.
¿Es ropa blanca en el fregadero? ¿O alguien se ha rendido a la tarde con banderas de sueño?
La siesta es para las verduras.
De poder ensayo que no he visto parpadear la carne en el intento.
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